Limpieza de inyectores por ultrasonido
Remueve los depósitos de carbón y barniz acumulados en las toberas. Así se asegura un caudal óptimo, un spray bien atomizado y una combustión pareja en cada cilindro. Recomendamos hacerla cada 35.000 km.
Inyección electrónica
Los autos modernos ya no dependen solo de una unidad de control central (ECU): integran varios módulos electrónicos que gestionan la seguridad, el confort y el rendimiento del motor.
Ante cualquier anomalía, el sistema a bordo emite una alerta visual en el tablero: la conocida luz Check Engine. En nuestro taller contamos con tecnología de última generación para la lectura y el análisis avanzado de estos sistemas.
Conectamos nuestro scanner automotriz de alta precisión a la toma OBD (On-Board Diagnostics) del vehículo y accedemos de forma directa a la memoria de la ECU y de los distintos módulos electrónicos. Este procedimiento nos permite:
Cuando algo no funciona bien, el sistema a bordo avisa de inmediato con una alerta en el panel de instrumentos. La luz Check Engine es la más conocida, pero el encendido de esta u otras luces testigo (temperatura, batería, presión de aceite o falla de gases) suele estar relacionado con:
Ver qué indica cada testigo del tablero
Un diagnóstico preciso se complementa con el mantenimiento periódico de los elementos que forman el sistema de alimentación y gestión del motor.
Remueve los depósitos de carbón y barniz acumulados en las toberas. Así se asegura un caudal óptimo, un spray bien atomizado y una combustión pareja en cada cilindro. Recomendamos hacerla cada 35.000 km.
El acelerador electrónico. Su limpieza es esencial para corregir oscilaciones de las revoluciones en vacío y baches al acelerar, y para lograr una respuesta inmediata y suave del pedal.
Verificamos el funcionamiento de elementos vitales como el sensor de posición de mariposa (TPS), el sensor de oxígeno (sonda lambda), la válvula IAC, los sensores de temperatura y los caudalímetros: le dan a la computadora la información crítica para que el motor funcione con máxima eficiencia.
La tecnología avanza, pero la presión de aceite y la temperatura del motor siguen siendo los indicadores más críticos del tablero. Ignorar estas luces puede terminar en daños graves y reparaciones muy costosas en cuestión de minutos.
Si se enciende cualquiera de estas dos luces, pará en un lugar seguro y apagá el motor. No sigas andando y llamanos: es la forma de evitar un daño mayor.
Un diagnóstico preciso es la clave para una reparación rápida, segura y duradera. Todo el chequeo, los repuestos y el trabajo realizado quedan en la historia clínica de tu auto.